Cuando la filosofía del Código Abierto colisiona con la realidad

Mi jefe en el instituto de enseñanza de Informática es (o era) programador. Digo era por que al parecer hace mucho que no se pone a tirar lineas de código en un editor de texto. Y aunque a todos les parezca mentira, este hombre no le agrada el concepto del Open Source. Intrigado por semejante manera de pensar en alguien aún más vinculado al mundillo que yo (y ni que mencionar que más preparado) me preguntaba cuáles serían sus motivos. Con la soberbia que proviene de ser un usuario con ventaja de todo lo que sea software de Código Abierto (digamos que me muevo bastante seguido hacia SourceForge en busca de soft…) me decía:”Este tipo esta super desactualizado, no se da cuenta de las ventajas del Código Abierto porque ni siquiera se ha puesto a probar lo que es un Firefox, o no considera las bondades de un servidor como Apache…” y cosas así, que como yo muy pronto vería, no tenían el más mínimo fundamento.

El hecho, como él mismo me contó, es que no es ni remotamente inteligente aplicar los principios del Código Abierto en una comunidad como la nuestra, porque es condenar a los pobres programadores que se tiran a lo “freelance” a la bancarrota total, porque nadie les compraría sus productos. Y ese es un buen punto, y algo a ser considerado a la hora de pensar cómo divulgamos nuestras ideologías.

La idea de desarrollo de un proyecto dentro del Open Source es buenísima: todos colaboran → el proyecto se enriquece con aportes variados → el producto final tiene más calidad en cada entrega del mismo → el usuario se beneficia por todos lados.  Además, si el proyecto tiene un cierto peso, su propia popularidad lo puede mantener a flote sin mayores inconvenientes, ya que los usuarios, agradecidos van a querer demostrar su apoyo comprando el merchandising relacionado al producto o haciendo donaciones. Bajo estos términos, el Open Source camina bárbaro… pero en un pueblito de 70.000 habitantes como Melo ¿funcionará de la misma manera?. Cuando el soft en particular es el resultado del duro trabajo de un solitario programador que busca desesperado la manera de traer el pan a la mesa con esas líneas de código ¿conviene publicar de manera abierta y distribuir gratuitamente?, la respuesta, lamentablemente, es que no, hay que guardar el código bajo siete llaves y cobrar sin asco.

Me explico, a grandes escalas, el Open Source funciona bien económicamente hablando. Funciona para Linux y para Mozilla porque estos negros se mueven a escalas globales, no se andan con chiquitas. Pero a nivel local no sirve de nada, no trae comida a la mesa, no paga las cuentas. Ya bastante líos tienen las grandes empresas con la cantidad de software pirateado que gira acá en el medio, pero nosotros, no contentos con tener el Windows trucho, copiamos el cd de instalación de ese soft de gestión que mandamos hacer y se lo damos a nuestros amig@s que anda necesitando algo así, y así mandamos el esfuerzo del autor al carajo, quitándole un cliente potencial sin darle opciones de defenderse de esa agresión. ¿Y todavía tenemos la cara de decirle al tipo “pasate al soft libre, macho”?… No,la verdad es que es muy violento (y la verdad es que si yo fuera un empleado de Microsoft y me despidieran porque Linux está tirando las ventas de la empresa al piso tampoco miraría con buenos ojos a los entusiastas del pingüiníto, porque sea lo pésimo que sea, era mi laburo, no?)

Me parece ahora que ninguna de las dos formas de distribuir software debe desaparecer, y los paradigmas opuestos tienen mucho que aprender unos de otros. Les paso la posta a ustedes, los lectores, si alguien lee esto que por favor deje su valiosa opinión ahí debajo.

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