Acabo de leer esto en mi Reader.

Léanlo, saquen sus conclusiones personales, y permitanme explicarles un par de cositas que me han pasado por la cabeza luego de meditar un poco en el asunto, y de paso añadir un raro post de índole religioso a mi blog.


¿Pronto? muy bien, es mi turno de teclear.

Mi primera reacción fue un tanto ofendida: me molesta que ridiculicen mi fé de esa manera, y creo que es perféctamente normal, todos sabemos que la fé es un aspecto sumamente personal y delicado de un individuo, muy cercana al ego, y que cuando percibimos un ataque en esa zona sensible… bueno, solemos saltar como resortes. Y aquí tenémos a un tipo (con una considerable reputación de investigador, hay que sacarse el sombrero ante eso) comparando la Biblia con un libro de cuentos infantiles, era de esperarse mi ofensa inicial… pero duró poco.

¿Por qué duro poco?. Porque honestamente, el hallazgo o no del Arca de Noé, no nos cambia la vida a los cristianos, no nos dá  vuelta el panqueque, ni nos soluciona las crisis de fé. Ser cristiano es, gracias a Dios, un poco más profundo (y absolutamente más irracional) que eso.

Ser Cristiano es un acto de fé, y si quieren saber qué es la fé, no hay mejor definición (en mi humilde opinión) que la que da la Biblia en Hebreos 11:1, “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Punto. Este es el primer argumento que quería aclarar y es un concepto que Dios nos dejó en el formato directo y sin adornos de los axiomas: no hace falta un arca encaramada en una montaña como elemento para reforzar mi fé, desde el momento en que acepté a Cristo como mi Señor soy conciente que si mi fé es al pedo (o vana, como la llama, Pablo) soy un tonto redomado, un pobre desgraciado que merece la lástima de todos (1 Cor. 15:12-19). Pero me arriesgué, y no puedo quejarme demasiado, el ser cristiano me ha ahorrado unos cuantos sinsabores a lo largo de mi corta vida, y los principios cristianos me han ayudado a tomar decisiones de manera bastante acertada, asi que como dijo Dostoievsky: “Si alguien me pudiera probar que Cristo esta fuera de la verdad, y si la verdad realmente excluyera a Cristo, prefiero estar con Cristo y no con la verdad”.

Segundo. Si, como dice el artículo, la expedición ha sido financiada por una ONG integrada por cristianos, mucho me temo que debo dudar rotundamente de cuán ocupados están estos hermanos en seguir la voluntad de Dios. ¿Qué propósito puede tener ir a buscar esa cosa vieja a esa montaña? dificilemente sirva para generar convencimiento en las personas, el artículo del comienzo lo prueba y Cristo mismo lo dijo (Lucas 16:19-31, la parábola de Lázaro y el hombre rico). Si no hay fé de entrada, marchamos, es condición sine qua non para acercarse a Dios (Hebreos 11:6), y no va a servir ni un arca en la montaña, ni un tipo que resucite para convencerlos. De hecho, si esa cosa pudiera ser el arca, yo prefiero que siga perdida, porque la fe no se basa en las evidencias, mas bien, tiene una tendencia irritante a burlarse de toda evidencia. “Por la fe entendemos”, nos dice nuevamente el autor de Hebreos en el versículo 3, “haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. ¿Para qué entonces gastar plata, tiempo y recursos (por no mencionar el arriesgar vidas humanas irremplazables) en buscar un objeto que no sirve para absolutamente nada? eso no se llama fe, se llama falta de sentido común y exceso de dinero en la cuenta corriente.

Aunque debo admitir que me va a encantar escuchar las explicaciones de la ciencia sobre cómo llegó eso ahí, si la cosa esa resulta mismo ser un bote de 4000 y pico años de antigüedad…

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