Existe un blog para cada gusto (varios en realidad) personal que existe, de eso estoy convencido. Entre los miles de blogs que hay por ahí, hay unos cuantos que tienen gran popularidad por la buena calidad de sus artículos, gente que, sin dudas, contribuye a la cultura universal con sus trabajos. Uno de esos blogs lleva el llamativo nombre de La Ciencia y sus Demonios.

Este blog, como ya dije, constituye una fuente muy interesante de información y sobretodo de formación, ya que el propósito expreso de sus autores es la divulgación científica y el combate de supersticiones y prácticas pseudo-científicas, y por cierto que lo hacen muy bien, resultando en una de mis lecturas predilectas. El único problema que veo en sus últimas publicaciones es que el énfasis que ponen en el desacreditar la religión eclipsa el que ponen en la divulgación del conocimiento científico, lo cual constituye un caso clásico de “gastar pólvora en chimango” como decimos acá en Uruguay. Permítanme explicar porque opino de esta manera.

En primer lugar, el atacar la religión carece de sentido porque las prácticas religiosas constituyen un aspecto muy personal de la vida de un número muy importante de personas. La religión es en sí una práctica subjetiva, dependiente en gran medida del conjunto de experiencias de la persona. Desde ese punto de vista personal, la práctica religiosa aporta significado y sentido a la vida diaria, Quizás no sea un sentido más profundo que el sentido que tiene preferir ropa de un determinado estilo y color por que nos parece que nos hace ver con mejor aspecto, o el preferir que nos sirvan la cerveza con o sin espuma porque de esa manera “emborracha menos”, pero el hecho es que para la persona, para el individuo, esa práctica tiene sentido. No estoy en la posición ni es mi intención dar una explicación más pormenorizada de la experiencia religiosa, así que voy a concluir que en definitiva, la religión es un conjunto de prácticas y conceptos de base subjetiva que el individuo adopta por algún motivo dado, definiendo de manera profunda su forma de pensar y su interacción con sus semejantes. Soy consciente que esta “definición” de religión amplía de manera considerable el espectro de comportamientos que caen dentro de lo religioso, al punto que los ejemplos que cite más arriba pueden ser considerados como religiosos según esta caracterización. Esto se debe a que en un sentido amplio la religión no es mucho más que eso: formas de pensar y actuar determinadas con un fin específico.

Por otra parte, la ciencia no es subjetiva (o no se supone que lo sea). El conocimiento científico se caracteriza desde su concepción por ser objetivo, alejado de toda influencia u opinión personal. No importa que el resultado que obtuvimos en la investigación no nos guste o vaya en contra de nuestra postura personal, si no hubo fallas comprometedoras en la obtención de los datos, esa es la realidad y punto. Nuestras ideas, por más bien intencionadas que fueran, estaban equivocadas y resulta que nuestro planeta no es chato, sino que es más bien esferoide, que no está en el centro del universo, que ni siquiera el sol es el centro del mismo ni estamos cerca del centro… en fin, la lista es muy larga, pero creo que captan la idea: al conocimiento científico no es ni debe ser afectado por cuestiones de opinión personal, o al menos eso se intenta.

Ahora bien, el conocimiento, por si mismo no cambia la vida de nadie, la aplicación del conocimiento, por otro lado, si que lo hace. Y en este punto es donde fallan los esforzados colegas de La Ciencia y sus Demonios. Porque el conocimiento científico no es aplicable a la vida diaria, ni siquiera por los mismos científicos, esa es la tarea de otras personas que al contrario de quienes generaron el conocimiento, deben aplicar subjetividad, y mucha, para que esos conocimientos sean de utilidad para alguien. Para desarrollar la luz eléctrica no bastó con saber que un cuerpo emite radiación al calentarse y que debido a la resistencia eléctrica un conductor tiende a expulsar calor al circular por el una corriente eléctrica. Después de todo, la humanidad hacía siglos que se alumbraba con velas y lámparas de combustión sin mayores complicaciones, ¿para qué intentar producir luz con la electricidad?. Lo cierto es que a la ciencia esa pregunta no le interesaba demasiado, desde la perspectiva del conocimiento científico el para qué no es una pregunta que sea necesario contestar, la ciencia responde principalmente la pregunta qué y deja la respuesta de las demás a las otras disciplinas del raciocinio humano. Esas otras disciplinas aprovechan el trabajo de la ciencia y le añaden aspectos subjetivos (como ser alguna necesidad definida, “¿cómo alumbrar un establo lleno de paja seca sin correr riesgos de que se incendie al caer el farol encendido al suelo?”) lo cual, resumiendo pronto y mal sería la tecnología. Consiste en mucho más que eso, pero esa es la base del desarrollo tecnológico: el generar soluciones a necesidades concretas.

Y en cierta manera la religión y otros comportamientos subjetivos semejantes son soluciones a necesidades concretas, necesidades que acaso la ciencia no consideraba muy apremiantes, por lo que la sociedad se las ingenió para encontrar una solución. Porque es muy difícil darle una solución objetiva a un problema que tiene un origen subjetivo, la ciencia y la religión responden  preguntas diferentes y no deberían entrometerse demasiado en el terreno del otro. Galileo Galilei lo entendía muy bien y lo expresó de esta manera (y lo hacía citando a otra persona): “La intención del Santo Espíritu es enseñarnos cómo llegar al cielo, no enseñarnos cómo esta compuesto” y “No me siento obligado a creer que un dios que nos ha dotado de inteligencia, sentido común y raciocinio, tuviera como objetivo privarnos de su uso”. En otras palabras, la ciencia y la religión no son necesariamente incompatibles, solo no deberían entrometerse en el trabajo de la otra, como ha sido moneda corriente desde hace siglos.

En vista de ello me pregunto de que sirve un artículo como este a la divulgación científica, ¿aporta algo? la respuesta es que no, no aporta nada, es solo una oportunidad para burlarse de la falta de formación de un individuo, y en esto los colegas han demostrado que son tan subjetivos como el observado (lo cual esta bien…). No tiene mucho sentido atacar las creencias religiosas de un individuo, en especial cuando no involucra prácticas que resulten en prejuicio de los demás. Por otra parte aplaudo la denuncia de estafadores que en nombre de Dios, de Cristo, de Allah, de la Ciencia o de Isidoro Cañones engordan sus cuentas corrientes a costillas de la credulidad del pueblo.

Para terminar quiero desde acá hacer llegar un saludo a estos colegas dedicados, cuyo trabajo aplaudo y que más de una vez me ha hecho pensar. Si alguno de ustedes lee esto, sepan que los sigo leyendo y que me gusta lo que hacen, ¡sigan adelante!

Pero espero que por favor no aparezcan más artículos como el que mencioné más arriba, ya bastantes desilusiones nos da el sistema educativo para ver que los particulares que hacen el esfuerzo sigan por un camino parecido.

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