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Supongamos varias cosas:

  1. Que ustedes guardan en su PC archivos MP3 y que suelen escucharlos
  2. Que tienen además algún dispositivo (reproductor portátil, celular,etc) capáz de leer las etiquetas ID3 de estos archivos
  3. Que son histéricos como yo en lo que respecta a la clasificación de estos archivos.

Si estas suposiciones se cumplen, bueno, es probable que les encante usar Kid3. Lee el resto de esta entrada »

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Debo admitir que la última versión de Ubuntu esta muy buena, con mejoras tangibles en un montón de aspectos. Lo único feo que me pasó luego de instalarlo fue que no reconocía más mi modem inalámbrico Huawei E226 (también tuve un altercado con la red inalámbrica por el temita este de los drivers privativos, pero ese yo ya sabía como arreglarlo…).

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La palabra “diversidad” se escucha mucho hoy en día, sobre todo en el contexto de lo socio-cultural, pero el enfoque que le voy a dar es algo diferente: mi contexto es el de la informática, y más específicamente de software relacionado con Internet.
Hoy en día en Uruguay, aunque lentamente va en aumento, la cantidad de usuarios de sistemas operativos diferentes de Windows es mínima, lo cual, en mi humilde opinión, implica que hay un agujero en materia de seguridad informática importante. No acepto discusiones en este aspecto porque, como técnico que soy, la mayoría de las llamadas solicitando servicio técnico que recibo son debidas a vulnerabilidades de algún integrante de la extensa familia de software de Microsoft, punto.
La respuesta por lo tanto es obvia: busquemos las alternativas (he ahí la “diversidad” de la que hablaba al comienzo). Como la mayoría de la gente no se atreve ni a acercarse a una PC con Linux, y una Mac esta fuera del alcance de la mayoría de los uruguayos; veamos que podemos hacer dentro de Windows, que, gracias a Dios y al codigo libre, es abundante.

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Resulta que me compre una notebook Acer 5315-2015 , para los que no estén familiarizados con estas unidades les comento que vienen procesador Celeron 560 a 2.13 GHz, 512 MB de RAM, pantalla WXGA de 15.4 pulgadas y un disco duro de 120 GB… particionado de fábrica en tres unidades. ¿Por qué el detalle de lo del disco?, bueno, por la pequeña curiosidad de que de esas particiones, una es oculta (11 GB, casi nada) y es para instalar en el notebook, ni bien arranca por primera vez , Windows Vista Home Basic. Y aunque yo ya lo sabía (como que esta por todos lados en el embalaje y los papeles y en el consabido pegotín que lleva la notebook) no dejó de ser desalentador: una computadora que con Win XP funcionaría a las mil maravillas, con Vista se arrastraba, o quizás hasta gateaba, pero lo que es caminar como la gente, nah, ni ahi. Lee el resto de esta entrada »

Debo admitirlo, soy un fanático de Google: uso su buscador sin siquiera pensarlo, mis cuentas de gmail son, desde hace rato, las principales que uso, y me suelen dar espasmos de puro placer geek cuando la gente de la gran G anuncia un nuevo servicio o producto. así que cuando se anunció Chrome y empecé a ver sus características… (bah, no voy a describir, ustedes hagan el esfuerzo de imaginación ).

Pero despues de la partuza con Chrome, me veo caminando a casa para dormir con Firefox/SeaMonkey de nuevo, extrañando sus cositas, que no por conocidas resultan menos atractivas.

Dejenme explicar esta pequeña (y probablemente asquerosa) alegoría en términos más generales:

  1. Chrome es bueno… La primera impresión no podía ser mejor: el explorador arrancaba rapidísimo, el estilo minimalista de la ventana me encantó, parecía que Chrome podía refregarse bien con lo que fuera. Y su uso de memoria hacía que Firefox (por no mencionar a Internet Explorer) pareciera un participante en un concurso de comer tartas… y yo, claro está, estaba encantado.
  2. Podría ser todavía mejor… Entonces me dije: “ya que estas prácticamente hecho para funcionar con los sitios de Google Inc. vichemos YouTube como nucna antes”, “siiii… claro… me dijo Chrome “y… vas a querer eso con fritas?“. Resulta que Chrome es una garra trabajando con plugins, Flash se me trancaba practicamente siempre y con las cosas más pedorras (a veces un banner bastaba…) y hasta adobe reader parecía moverse con muletas. Luego noté que fallaba en algunas cosas básicas como la conexión ftp (no siempre, pero seguido…). En las descargas, si bien es bueno, no me convence eso de tenerlas tan en segundo plano o en una pestaña, siempre me gustó más la tradicional ventanita aparte. Y el no poder cambiar el color de la ventana como que me desilusionó bastante (no me gusta demasiado el estilo blue dabadee propio de Google).
  3. Y esto? Como es usual, al instalar Chrome le di cero bolilla no leí el bendito y larguísimo CLUF, así que no ví la divertidísima cláusula 11:
  4. 11.1 Conservará los derechos de autor y cualquier otro derecho que ya posea del Contenido que envíe, publique o muestre en los Servicios o a través de ellos. Al enviar, publicar o mostrar Contenido, estará concediendo a Google una licencia permanente, internacional, irrevocable, no exclusiva y que no está sujeta a derechos de autor para reproducir, adaptar, modificar, traducir, publicar, representar y mostrar públicamente, así como para distribuir cualquier Contenido que envíe, publique o muestre en los Servicios o a través de ellos. Esta licencia se otorga con el único propósito de permitir a Google publicar, distribuir y promocionar los Servicios y puede revocarse para determinados Servicios, según lo estipulado en las Condiciones adicionales asociadas.

    Peero… ¿y los e-mails? ¿y las entradas que hago en mi blog? (por mencionar un par de cosas) ¿ tooodo eso, que no solo es de mi propiedad intelectual sino que es intimo y personal, pasa a manos de Google Inc. por el mero hecho de escribirlo/crearlo mediante Chrome?!? esto debe ser una especie de broma ¿verdad?… ¿VER-DAD??

    (Nota: al momento de escribirse esto, Google ha modificado el CLUF, diciendo que se debió a un error en la publicación de Chrome, pero solo en la versión en inglés)

Para terminarla, Google Chrome es un concepto sumamente atractivo con ideas muy buenas, pero que necesitan refinación (especialmente el temita este del CLUF), por ahora un servidor se mantiene muy contentito con su Firefox y su SeaMonkey.

Todo empezó con Mozilla que le declaró la guerra a IE (Internet Explorer para los que no lo sepan).  Esto determinó un nuevo rumbo para muchas cosas (por no mencionar el propio IE, dudo mucho que las versiones que hoy conocemos del mismo fueran como son sin la “manito” de Mozilla). Otros (léase Opera) se unieron al conflicto, y así “estalló” la segunda y más interesante guerra de los navegadores (la primera la ganó IE, masacrando a Netscape). Justo cuando la cosa parecía estabilizarse en una especie de guerra fría, con superpotencias bien definidas, y satélites que rinden pleitesía a uno u otro poder, nada menos que el otrora neutro Google viene a patear el tablero con su propio concepto de explorador: Google Chrome.

Saliendo del tono de novela de espionaje alarmista del anterior párrafo (ojalá una guerra significara siempre tanto avance positivo como lo ha hecho esta), lo cierto es que la gente de la gran G ha largado unas ideas y conceptos pero que muy buenos, y al unirse a la contienda anima a todos los desarrolladores a meter mano en sus ideas y aplicarlas para generar más innovación. Personalmente quedé impresionado: procesos independientes para cada aspecto de la navegación, la pestaña como elemento base del navegador, y un sofisticado manejo de memoria hacen que espere impaciente el lanzamiento del beta en las próximas horas… por Dios que pueda ser hecho portatil a la brevedad!!!!

EDIT: Instalé Chrome y lo estoy probando, por ahora muy bien, me gustaría poder cambiarle el estilo “azul google” de su combinación de colores… pero por lo demas muy bueno

Las aplicaciones portátiles están empezando a tener un lugar de respeto.

Hace unos meses les dejé un post sobre MX One en el cual les mencionaba sobre el gran avance que han tenido en estos últimos años el uso de los medios de almacenamiento portátiles como ser pendrives, tarjetas de memoria, reproductores multimedia, celulares, etc. Ahora me voy a extender un poco más en el tema, el cual me tiene profundamente interesado ya que debido a mi profesión, es normal que yo utilice por lo menos dos o tres PCs diferentes, en algunas de las cuales no resulta práctico instalar las aplicaciones y programas que suelo usar. La solución son las aplicaciones portátiles, programas diseñados o modificados para funcionar desde los mencionados medios portátiles.

Conviene en estos momentos hacer una distinción entre lo que en mi opinión es el auténtico software portátil y el software que ha sido “portabilizado”. El software portátil (o portable, como también se le llama, aunque esta mal dicho, al ser esto una castellanización de la denominación en inglés) en mi opinión se refiere a todo programa o aplicación que ha sido optimizada en tamaño, uso de recursos, etc. para que su funcionamiento no solo sea posible desde un medio de esta naturaleza, sino que el mismo no determine una reducción de la vida útil de mismo (especialmente cierto en los pendrives y demás dispositivos basados en memorias flash). Este tipo de software suele ubicarse dentro del Código Abierto, debido, obviamente a la facilidad que existe para acceder al código fuente y realizar las modificaciones que hagan falta. El software “portabilizado” por otra parte, suele tratarse de software propietario que ha sido “arrancado” de una instalación normal y cuyas dependencias han sido “ruteadas”, sin muchas consideraciones (por lo general) por el espacio final que ocupe el paquete, o si el uso de los recursos por parte del software en cuestión podría resultar perjudicial para el dispositivo.

Más allá de estas distinciones, y de las consideraciones (técnicas, prácticas e incluso éticas) que implican, podemos decir que el concepto llegó para quedarse. Si bien no es nuevo (el uso de aplicaciones desde diquettes es algo conocido, recordemos los disquettes de arranque de DOS y luego Windows, verdaderos sistemas operativos portátiles aunque sean ultra-básicos) la aparición de la tecnología flash supuso la señal de largada para el boom de la portabilidad, y si no me creen, prueben a poner “portable” en el Google a ver que aparece, yo acabo de hacerlo y los primeros 10 resultados me llevan o a listas de vínculos a software de este tipo o a páginas de descargas del mismo. Y es que hoy en día, la tendencia es que lo que hace falta es una PC, pero el que sea tuya es otra cosa aparte, dándose en cambio preferencia a la movilidad de los recursos. Así que la mucha gente capaz que anda ahí a la vuelta ha estado trabajando en el tema, y es posible encontrar versiones portátiles de casi cualquier programa.

Por mi parte les puedo relatar mi experiencia con la plataforma de PortableApps.com. Este sitio comenzó, segun tengo entendido como un proyecto para lograr la portabilidad del explorador Mozilla Firefox, el cual luego se extendió al cliente de correo Mozilla Thunderbird y a la suite OpenOffice.org. Hoy en día, además de estos proyectos, PortableApps distribuye versiones portátiles de una importante colección de software de código libre, incluyendo reproductores multimedia, juegos, editores gráficos y una interesante plataforma para organizar y correr las aplicaciones que usemos bajo la forma de un menú.

El menú de aplicaciones de PortableApps

Mi experiencia personal es muy positiva, el menú se ejecuta rápidamente y autodetecta las aplicaciones que tengas instaladas en el dispositivo (más allá de que estas hayan sido preparadas por PortableApps o no), es fácil de usar y existen opciones de personalización de la apariencia mediante extensiones desarrolladas por la comunidad del sitio (algunas de las cuales van a ser aplicadas en futuras versiones oficiales). No he tenido la oportunidad de probarlo en versiones anteriores a Win XP, ni en Linux (aparentemente funciona bien bajo Wine) pero sé que no todas las aplicaciones disponibles en el sitio corren en versiones anteriores a Win 2000.

Si les interesa visiten el sitio: PortableApps.com, y tendrán una buena primera experiencia con el software portátil.

Saludos

Cuando la filosofía del Código Abierto colisiona con la realidad

Mi jefe en el instituto de enseñanza de Informática es (o era) programador. Digo era por que al parecer hace mucho que no se pone a tirar lineas de código en un editor de texto. Y aunque a todos les parezca mentira, este hombre no le agrada el concepto del Open Source. Intrigado por semejante manera de pensar en alguien aún más vinculado al mundillo que yo (y ni que mencionar que más preparado) me preguntaba cuáles serían sus motivos. Con la soberbia que proviene de ser un usuario con ventaja de todo lo que sea software de Código Abierto (digamos que me muevo bastante seguido hacia SourceForge en busca de soft…) me decía:”Este tipo esta super desactualizado, no se da cuenta de las ventajas del Código Abierto porque ni siquiera se ha puesto a probar lo que es un Firefox, o no considera las bondades de un servidor como Apache…” y cosas así, que como yo muy pronto vería, no tenían el más mínimo fundamento.

El hecho, como él mismo me contó, es que no es ni remotamente inteligente aplicar los principios del Código Abierto en una comunidad como la nuestra, porque es condenar a los pobres programadores que se tiran a lo “freelance” a la bancarrota total, porque nadie les compraría sus productos. Y ese es un buen punto, y algo a ser considerado a la hora de pensar cómo divulgamos nuestras ideologías.

La idea de desarrollo de un proyecto dentro del Open Source es buenísima: todos colaboran → el proyecto se enriquece con aportes variados → el producto final tiene más calidad en cada entrega del mismo → el usuario se beneficia por todos lados.  Además, si el proyecto tiene un cierto peso, su propia popularidad lo puede mantener a flote sin mayores inconvenientes, ya que los usuarios, agradecidos van a querer demostrar su apoyo comprando el merchandising relacionado al producto o haciendo donaciones. Bajo estos términos, el Open Source camina bárbaro… pero en un pueblito de 70.000 habitantes como Melo ¿funcionará de la misma manera?. Cuando el soft en particular es el resultado del duro trabajo de un solitario programador que busca desesperado la manera de traer el pan a la mesa con esas líneas de código ¿conviene publicar de manera abierta y distribuir gratuitamente?, la respuesta, lamentablemente, es que no, hay que guardar el código bajo siete llaves y cobrar sin asco.

Me explico, a grandes escalas, el Open Source funciona bien económicamente hablando. Funciona para Linux y para Mozilla porque estos negros se mueven a escalas globales, no se andan con chiquitas. Pero a nivel local no sirve de nada, no trae comida a la mesa, no paga las cuentas. Ya bastante líos tienen las grandes empresas con la cantidad de software pirateado que gira acá en el medio, pero nosotros, no contentos con tener el Windows trucho, copiamos el cd de instalación de ese soft de gestión que mandamos hacer y se lo damos a nuestros amig@s que anda necesitando algo así, y así mandamos el esfuerzo del autor al carajo, quitándole un cliente potencial sin darle opciones de defenderse de esa agresión. ¿Y todavía tenemos la cara de decirle al tipo “pasate al soft libre, macho”?… No,la verdad es que es muy violento (y la verdad es que si yo fuera un empleado de Microsoft y me despidieran porque Linux está tirando las ventas de la empresa al piso tampoco miraría con buenos ojos a los entusiastas del pingüiníto, porque sea lo pésimo que sea, era mi laburo, no?)

Me parece ahora que ninguna de las dos formas de distribuir software debe desaparecer, y los paradigmas opuestos tienen mucho que aprender unos de otros. Les paso la posta a ustedes, los lectores, si alguien lee esto que por favor deje su valiosa opinión ahí debajo.

Como se habrán dado cuenta, con la tremenda aceptación que han tenido los dispositivos de almacenamiento por USB (pendrives, discos duros portátiles, reproductores de MP3 yMP4, cámaras digitales, celulares, etc) ha ocurrido lo inevitable: los virus especializados en infectar medios de esta clase han experimentado un boom de infecciones.
En mi caso comenzó con el MP4 de mi hermano, el cual llegó a casa con toda una activa y desagradable “vida interior” (que incluso parece haber afectado el firmware del reproductor), al poco tiempo mi pendrive y mi MP4 sufrieron de los mismos lamentables síntomas de infección.

Decidido a mantener mi vida digital portátil a salvo me puse a buscar una solución más definitiva: una antivirus que trabaje sobre los medios portátiles (los antivirus convencionales no parecían ser capaces de reconocer los virus ni siquiera cuando infectaban el sistema) y me topé con esta pequeña (el instalador pesa poco más de 1 MB) maravilla: MX One, el antivirus para medios portátiles.


Aunque un tanto escéptico lo probé en mi pendrive…y me compró. El sistema utiliza dos frentes: uno es un residente que se instala en la PC y que analiza cualquier dispositivo USB que enchufemos desde el momento en que se conecta al sistema, El otro es un ejecutable que reside en nuestro dispositivo y que debemos correr cada vez que lo conectemos en una PC, de esa manera el sistema de Mx One vigilará qué entra y qué sale del dispositivo. Sencillo, eficaz (cuenta con un sistema de actualizaciones bastante frecuentes y es posible actualizarlo manualmente), con la opción de enviar muestras a los laboratorios de Ldc, la firma que lo creó y además gratis, que más se puede pedir? si lo que piensas es “que esté en español” piensalo de nuevo, el Mx One fue diseñado en México y te da la opción de instalarlo en varios idiomas, un excelente ejemplo a seguir por los desarrolladores de software que muchas veces se “olvidan” de que un buen pedazo del mundo no entiende inglés

Enlace: MX One

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